miércoles, 28 de octubre de 2015

INSURGENCIA CRIMINAL ¿UNA NUEVA AMENAZA?

Por: Julio Garazatúa Vela (*)

En el Perú el Gobierno ensaya sin éxito medidas de seguridad pública, y trata de elaborar dispositivos legales especiales, para contrarrestar las nuevas modalidades delictivas empleadas por la delincuencia y el crimen organizado, que incluye en sus fechorías no solamente armas cortas y de largo alcance, sino también el uso de artefactos explosivos (granadas de guerra y dinamita). Sin embargo todavía no se logra alcanzar el punto medio que permita controlar el desborde de este fenómeno a nivel nacional, y menos, conocer la evolución de la criminalidad en el país.
El periodista Británico Ioan Grillo, en su obra “El Narco- En el corazón de la insurgencia criminal Mexicana”, describe un testimonio crudo de la violencia criminal mexicana. Refiere que lo que pasa en México no es un asunto de “mafias”, ni delitos comunes, sino de “insurgencia criminal”, entendiéndose esta como la existencia de grupos o bandas criminales armadas, que usan tácticas de guerrillas, pero sin ideología, sin un programa, tan sólo intereses criminales. Asesinos a sueldo, extorsión, asesinatos en masa y terror generalizado, es realizado por una vasta organización criminal, cuya sombra siniestra se proyecta sobre todo el país.
En una entrevista del medio televisivo O GLOBO en Brasil al capo “Marcola”, este desnuda una situación preocupante, que puede convertirse en una realidad próxima en cualquier país del continente, sino se toman las acciones necesarias para impedirlo. Marcos Camacho, más conocido por el sobrenombre de “Marcola”, es el  máximo dirigente de una organización criminal de Sao Paulo (Brasil), denominado “Primer Comando de la Capital” (PCC). Las respuestas de “Marcola” nos aproximan a lo que puede ser el futuro de la delincuencia y el crimen organizado en América Latina.
Con fines didácticos he resumido esta entrevista, considerando los aspectos más relevantes, que nos permitan evaluar con profundidad esta problemática común en nuestro país. “Marcos Camacho alias “Marcola”, se considera no solamente el máximo dirigente de la organización criminal de Sao Paulo, sino también una señal de estos tiempos; manifiesta: que cuando era pobre, era invisible para el sistema, nunca los tomaron en cuenta durante décadas, y en esa época era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio; migración rural, desnivel de renta, pocas villas miserias, discretas periferias, etc. pero la solución nunca aparecía, nunca se reservó algún presupuesto para ellos; sólo eran noticia en los derrumbes de las villas en las montañas, o en la música romántica sobre la “belleza de esas montañas al amanecer”. Afirma: “nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social. Ahora no hay solución posible a este problema; la propia idea de solución ya es un error. Solo habría solución con muchos millones de dólares gastados organizadamente, con un gobernante de alto nivel moral, una inmensa voluntad política, crecimiento económico, revolución en la educación, urbanización general; y todo tendría que ser bajo la dirección de una “tiranía esclarecida”, que saltara por sobre la parálisis burocrática secular, que pasara por encima del legislativo cómplice, y del poder judicial que impide puniciones. Tendría que haber una reforma radical del proceso penal en el país, y comunicación e inteligencia entre los órganos de seguridad y justicia. Todo esto costaría billones de dólares, e implicaría un cambio psicosocial profundo en la estructura política del país, como eso es imposible, entonces no hay solución”. Luego advierte: “ustedes no pueden entrar en la cárcel y matarme, pero yo puedo mandar a matarlos en la calle. Estamos en el centro de lo insoluble. Ustedes entre el bien y el mal, y en medio, la frontera de la muerte. Somos una nueva “especie”, diferente a todo lo conocido. La muerte para ustedes es un drama cristiano, para nosotros la comida diaria. Mis “soldados” son extrañas anomalías del desarrollo torcido de este país. No hay mas proletarios, infelices y explotados; hay una tercera cosa creciendo afuera, cultivada en el barro, educada en el analfabetismo, diplomándose en las cárceles, escondidos en los rincones de la ciudad. Tenemos un nuevo lenguaje; están delante de una especie post-miseria. La post-miseria genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, internet y armas modernas. La periferia tiene ahora millones de dólares por la multinacional de la droga, con ellos las prisiones son hoteles u oficinas; ¿que policías o funcionarios públicos van a terminar con esa mina de oro?, nadie, somos  una empresa moderna. Ustedes son el Estado quebrado dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos agiles de gestión, ustedes son lentos y burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio, ustedes en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte, a ustedes les domina el miedo. Nosotros estamos bien armados, ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque, ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo, nosotros somos crueles, sin piedad. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria por miedo o por amor, ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos, nuestras armas y productos vienen de afuera, somos “globales”. Para cambiar esta situación, detengan a los barones de la cocaína; hay diputados, senadores, empresarios, ex-presidentes, etc., en medio de la cocaína, de las armas y de la corrupción. Pero ¿quien va a hacer eso?, nadie. Ustedes solo pueden llegar a algún éxito, si desisten en defender la “normalidad”. Es preciso hacer una autocritica de su propia incompetencia, con franqueza, con seriedad, con moral. Todos estamos en el centro de lo insoluble. Solo que nosotros vivimos de ello, y ustedes no tienen salida, porque no entienden ni la extensión del problema. Como escribió Dante: Pierdan todas las esperanzas. Todos estamos en el infierno”.
Los hechos descritos tienen por objeto despertar del letargo en que se encuentran los gobernantes y la clase política, en cuanto a las decisiones políticas que se deben tomar para el tratamiento adecuado  del delito y del crimen organizado en el país; y asimismo, alertar a los órganos de seguridad y justicia sobre el tipo de enemigo al cual nos enfrentamos, para ello debemos conocerlo en toda su dimensión, debemos adelantarnos a la evolución de la criminalidad en el país, para precisar y perfeccionar nuestras estrategias y procedimientos operativos, que nos permitan contrarrestar sus efectos en mejores condiciones de éxito,  y se facilite restablecer y mantener el orden y la tranquilidad pública en esta lucha sin tiempo.
(*) Crnel. PNP (r)