viernes, 14 de julio de 2017

PERU: EMERGENCIA CLIMATICA, LA NATURALEZA NO PERDONA

El “Niño Costero”, denominación con el que bautizamos a la última tragedia climática generada por la naturaleza en los primeros meses del presente año, y que ha dejado a su paso pérdidas de vidas humanas y cuantiosos daños materiales en varias zonas del país, se ha convertido en tan poco tiempo gracias a la indiferencia política en “un periódico de ayer”. Los casi 140 fallecidos, 20 desaparecidos, miles de damnificados, la destrucción de cientos de puentes, carreteras, etc., al parecer son simple estadísticas, que se han archivado en alguna instalación publica, y son útiles solo cuando se necesita cuantificar daños y “planear” obras costosas de reconstrucción, que nadie sabe, en que consisten, cuando se inician ni cuando terminan.

Al parecer, el “olvido” de estas tragedias naturales que soportamos anualmente, siempre guardan razones  poderosas, “esconden”: incapacidad en la gestión pública, visos de corrupción, negligencia de los gobiernos de turno, etc.; pero también  “encubren” impunidad de funcionarios públicos responsables de no prever oportunamente medidas de prevención para evitar o atenuar los daños sufridos por nuestros pueblos a nivel nacional. Tal es así, que actualmente han cesado las promesas populares  del Gobierno central y las predicas de condena de los medios de comunicación; y se han silenciado los planes y promesas empeñadas, para comenzar de inmediato el “plan de reconstrucción nacional”. Al parecer otros problemas mediáticos, tienen ocupados a los medios de prensa hablada y escrita; problemas con aristas “comprometedoras” que inducen a una mayor preocupación política en las Instituciones públicas, hechos que orientan la agenda del Gobierno. Como siempre, los Órganos de Control y de Justicia necesitan más tiempo y recursos para cumplir con su trabajo, la de establecer responsabilidades, que lamentablemente son tardías e inoperantes. Porque lo que hoy es válido, mañana son medias verdades, y donde existe conflicto de intereses pierden siempre los que menos tienen, porque las “componendas” y las “argucias” legales, continúan siendo “insumos” del estilo de hacer política en el país.     

Estos desastres naturales, además del daño, dolor y desolación que dejan en las familias peruanas, ponen al descubierto un problema crónico, que a pesar de ser repetitivo no tiene solución posible hasta la fecha. La incapacidad de gestión del Estado y la falta de articulación de las entidades de los gobiernos, son dos factores que impiden prevenir adecuadamente los daños que puedan causar estas catástrofes. Tal es así, que no se dispone de planes de contingencia de ningún tipo. Más aun, ninguno de los candidatos de este último proceso electoral, considero en sus propuestas, planes específicos de prevención o de reconstrucción de daños para estos casos, pese a que frecuentemente, enfrentamos los mismos problemas con los resultados trágicos de siempre.

Pero el tiempo muestra, que los estragos de estas devastaciones naturales permanecen en estado de abandono, como mudos testigos del desinterés del Estado, de la indiferencia y negligencia de los gobiernos Central, Regional y local para actuar con la brevedad que la situación exige; lo que predomina son los planeamientos teóricos interminables, la lentitud para tomar decisiones y ejecutar acciones, olvidando quizá, que estos desastres naturales, se encuentran a la vuelta de la esquina y puede golpearnos en cualquier momento con los resultados trágicos de siempre. Más claro, las poblaciones se encuentran expuestas a los mismos riesgos letales, sino se cambia la desidia por la acción.

Fuente: Predes - Centro de estudios y prevención de desastres
Los expertos en desastres naturales, sostienen como principales causas de estos fenómenos, el impacto del ser humano sobre la naturaleza y las decisiones incorrectas, que incrementan los riesgos. Sin embargo, los conocimientos técnicos-científicos actuales, permiten tomar medidas para mitigar sus efectos, incluso evitarlos. Para ello, recomiendan las acciones siguientes: 1. Poner medios materiales a disposición de la población.- Las personas responden y se protegen mejor frente a un desastre natural, si disponen de los medios materiales para ello, especialmente las personas que habitan cerca a las riberas de los ríos, o las que se encuentran en zonas alejadas de las ciudades, porque son las que sufren más las consecuencias del desastre y les cuesta recuperarse de las pérdidas sufridas. 2. Crear Planes de Ordenación Territorial.- Es necesario tener Planes de Ordenación Territorial en Departamentos, Provincias y Distritos. Estos planes deben tener en cuenta los peligros naturales que les pueden afectar. Los responsables institucionales deberían impedir mediante estos planes territoriales, la ocupación de áreas de riesgo, y mejorar los sistemas de control y denuncia para evitarlos. 3.- Desarrollar y mejorar los mapas de riesgo.- Los mapas de riesgo son fundamentales porque determinan el grado de exposición de las personas, actividades económicas, e infraestructura de una zona determinada de los peligros naturales, como: inundaciones, huaycos, sismos, etc. La Ley del Suelo del 2008, obliga a las Instituciones responsables a la creación de estos mapas, y a la consulta pública por los ciudadanos. Cualquier persona debe conocer el riesgo de un desastre natural de una zona, antes de comprar o construir una vivienda. La actualización de estos mapas de riesgo ayuda a prevenir efectos catastróficos. 4.- Capacitación  específica para la gestión de emergencias y medios materiales a funcionarios públicos y voluntarios.- Los encargados de atender catástrofes naturales, necesitan un entrenamiento adecuado para responder con oportunidad y eficacia los planes de prevención y evacuación; esta capacitación es fundamental para concientizar la necesidad de estar prevenidos ante un desastre natural, y saber cómo reaccionar. 5.-  Mejorar la conservación de los espacios naturales.- Los ecosistemas tienen un valor superior del que puede poseer a simple vista; por ejemplo, los bosques sin una política forestal sostenible, suelos erosionados, ríos sin drenaje adecuado, etc., dejan a la población limítrofe a estos riesgos, indefensos ante una eventual catástrofe. 6.- Mayor inversión en estudios y sistemas de alerta y respuesta temprana.- Las investigaciones científicas contribuyen a mejorar el conocimiento del origen y desarrollo de los desastres naturales; además, de crear sistemas para prevenir y reducir los desastres y evaluar su impacto. Por ello, es esencial la inversión en proyectos científicos sobre estos temas. 7.- Implementar un sistema integrado de Gestión de Riesgos.- Es fundamentar implementar un sistema integrado de gestión de riesgos. La misma que se debe realizar en forma articulada, para lograr una mejor atención institucional, y lograr mejores resultados en la prevención, respuesta y reconstrucción de daños.



Debemos aprender a trabajar con el pueblo, a través de políticas de Estado de prevención a largo plazo, y no lanzar al aire promesas populares sobre gastos de sumas exorbitantes, que son paliativos para aplacar la coyuntura, y continuar maltratando las esperanzas  de los más necesitados, de aquellos que los han perdido todo, porque eso alimenta la corrupción y constituye un delito flagrante.           



Cnel. PNP (r) Julio Cesar Garazatua Vela.