El “Niño Costero”, denominación con
el que bautizamos a la última tragedia climática generada por la naturaleza en
los primeros meses del presente año, y que ha dejado a su paso pérdidas de
vidas humanas y cuantiosos daños materiales en varias zonas del país, se ha
convertido en tan poco tiempo gracias a la indiferencia política en “un
periódico de ayer”. Los casi 140 fallecidos, 20 desaparecidos, miles de
damnificados, la destrucción de cientos de puentes, carreteras, etc., al
parecer son simple estadísticas, que se han archivado en alguna instalación
publica, y son útiles solo cuando se necesita cuantificar daños y “planear”
obras costosas de reconstrucción, que nadie sabe, en que consisten, cuando se
inician ni cuando terminan.
Al parecer, el “olvido” de estas
tragedias naturales que soportamos anualmente, siempre guardan razones poderosas, “esconden”: incapacidad en la
gestión pública, visos de corrupción, negligencia de los gobiernos de turno,
etc.; pero también “encubren” impunidad
de funcionarios públicos responsables de no prever oportunamente medidas de
prevención para evitar o atenuar los daños sufridos por nuestros pueblos a
nivel nacional. Tal es así, que actualmente han cesado las promesas populares del Gobierno central y las predicas de condena
de los medios de comunicación; y se han silenciado los planes y promesas
empeñadas, para comenzar de inmediato el “plan de reconstrucción nacional”. Al
parecer otros problemas mediáticos, tienen ocupados a los medios de prensa
hablada y escrita; problemas con aristas “comprometedoras” que inducen a una
mayor preocupación política en las Instituciones públicas, hechos que orientan
la agenda del Gobierno. Como siempre, los Órganos de Control y de Justicia
necesitan más tiempo y recursos para cumplir con su trabajo, la de establecer
responsabilidades, que lamentablemente son tardías e inoperantes. Porque lo que
hoy es válido, mañana son medias verdades, y donde existe conflicto de
intereses pierden siempre los que menos tienen, porque las “componendas” y las
“argucias” legales, continúan siendo “insumos” del estilo de hacer política en
el país.
Estos desastres naturales, además del
daño, dolor y desolación que dejan en las familias peruanas, ponen al descubierto
un problema crónico, que a pesar de ser repetitivo no tiene solución posible hasta
la fecha. La incapacidad de gestión del Estado y la falta de articulación de
las entidades de los gobiernos, son dos factores que impiden prevenir
adecuadamente los daños que puedan causar estas catástrofes. Tal es así, que no
se dispone de planes de contingencia de ningún tipo. Más aun, ninguno de los
candidatos de este último proceso electoral, considero en sus propuestas,
planes específicos de prevención o de reconstrucción de daños para estos casos,
pese a que frecuentemente, enfrentamos los mismos problemas con los resultados
trágicos de siempre.
Pero el tiempo muestra, que los
estragos de estas devastaciones naturales permanecen en estado de abandono,
como mudos testigos del desinterés del Estado, de la indiferencia y negligencia
de los gobiernos Central, Regional y local para actuar con la brevedad que la
situación exige; lo que predomina son los planeamientos teóricos interminables,
la lentitud para tomar decisiones y ejecutar acciones, olvidando quizá, que
estos desastres naturales, se encuentran a la vuelta de la esquina y puede
golpearnos en cualquier momento con los resultados trágicos de siempre. Más
claro, las poblaciones se encuentran expuestas a los mismos riesgos letales,
sino se cambia la desidia por la acción.
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| Fuente: Predes - Centro de estudios y prevención de desastres |
Los expertos en desastres naturales,
sostienen como principales causas de estos fenómenos, el impacto del ser humano
sobre la naturaleza y las decisiones incorrectas, que incrementan los riesgos.
Sin embargo, los conocimientos técnicos-científicos actuales, permiten tomar
medidas para mitigar sus efectos, incluso evitarlos. Para ello, recomiendan las
acciones siguientes: 1. Poner medios materiales a disposición de la población.-
Las personas responden y se protegen mejor frente a un desastre natural, si
disponen de los medios materiales para ello, especialmente las personas que
habitan cerca a las riberas de los ríos, o las que se encuentran en zonas
alejadas de las ciudades, porque son las que sufren más las consecuencias del
desastre y les cuesta recuperarse de las pérdidas sufridas. 2. Crear Planes de
Ordenación Territorial.- Es necesario tener Planes de Ordenación Territorial en
Departamentos, Provincias y Distritos. Estos planes deben tener en cuenta los
peligros naturales que les pueden afectar. Los responsables institucionales
deberían impedir mediante estos planes territoriales, la ocupación de áreas de
riesgo, y mejorar los sistemas de control y denuncia para evitarlos. 3.-
Desarrollar y mejorar los mapas de riesgo.- Los mapas de riesgo son
fundamentales porque determinan el grado de exposición de las personas,
actividades económicas, e infraestructura de una zona determinada de los
peligros naturales, como: inundaciones, huaycos, sismos, etc. La Ley del Suelo
del 2008, obliga a las Instituciones responsables a la creación de estos mapas,
y a la consulta pública por los ciudadanos. Cualquier persona debe conocer el
riesgo de un desastre natural de una zona, antes de comprar o construir una
vivienda. La actualización de estos mapas de riesgo ayuda a prevenir efectos
catastróficos. 4.- Capacitación
específica para la gestión de emergencias y medios materiales a
funcionarios públicos y voluntarios.- Los encargados de atender catástrofes
naturales, necesitan un entrenamiento adecuado para responder con oportunidad y
eficacia los planes de prevención y evacuación; esta capacitación es
fundamental para concientizar la necesidad de estar prevenidos ante un desastre
natural, y saber cómo reaccionar. 5.- Mejorar la conservación de los espacios
naturales.- Los ecosistemas tienen un valor superior del que puede poseer a
simple vista; por ejemplo, los bosques sin una política forestal sostenible,
suelos erosionados, ríos sin drenaje adecuado, etc., dejan a la población
limítrofe a estos riesgos, indefensos ante una eventual catástrofe. 6.- Mayor
inversión en estudios y sistemas de alerta y respuesta temprana.- Las
investigaciones científicas contribuyen a mejorar el conocimiento del origen y desarrollo
de los desastres naturales; además, de crear sistemas para prevenir y reducir
los desastres y evaluar su impacto. Por ello, es esencial la inversión en
proyectos científicos sobre estos temas. 7.- Implementar un sistema integrado
de Gestión de Riesgos.- Es fundamentar implementar un sistema integrado de
gestión de riesgos. La misma que se debe realizar en forma articulada, para
lograr una mejor atención institucional, y lograr mejores resultados en la
prevención, respuesta y reconstrucción de daños.
Debemos aprender
a trabajar con el pueblo, a través de políticas de Estado de prevención a largo
plazo, y no lanzar al aire promesas populares sobre gastos de sumas
exorbitantes, que son paliativos para aplacar la coyuntura, y continuar
maltratando las esperanzas de los más
necesitados, de aquellos que los han perdido todo, porque eso alimenta la
corrupción y constituye un delito flagrante.
Cnel.
PNP (r) Julio Cesar Garazatua Vela.



