sábado, 1 de octubre de 2016

LA MEJOR POLICIA DEL MUNDO



Hacer de la Policía Nacional del Perú, la mejor del mundo al 2021, es un objetivo del Gobierno actual; así lo asevera el Ministro del Interior a través de los medios de comunicación. En ese sentido, como parte del proceso de reforma policial para alcanzar dicha meta, el ministro Carlos Basombrio ha hecho conocer una serie de acciones que pretende realizar, tales como: el nuevo organigrama institucional constituido por tres niveles interrelacionados; estratégico, operativo misional y administrativo. Fusionar las 26 Regiones Policiales actuales en 10 macrorregiones con sus respectivos Frentes Policiales, las que contaran cada cual, con sus propias escuelas de formación y con sus laboratorios de criminalística. Todo el personal policial deberá presentar una declaración jurada de los bienes que posee, incluyendo la de sus familiares para reducir los índices de corrupción, entre otros aspectos (Diario La República del
11SET2016). Además, ha informado públicamente sobre la contratación de los servicios del General Colombiano Oscar Naranjo Trujillo, considerado como el “mejor policía del mundo” para asesorar el mencionado proceso de reforma policial.

Al respecto, cabe mencionar que la policía peruana no se encuentra en una competencia deportiva, para tratar de ser la mejor policía del mundo en cinco años de gobierno; lo que la población exige es que la policía nacional recupere su nivel de efectividad en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, y pueda restablecer la tranquilidad, el orden y la protección ciudadana en el Perú en el menor tiempo posible conforme lo prometido por el gobierno. Para ello, se reitera una vez más, que este problema que nos agobia hace décadas debe enfocarse en forma seria y responsable desde dos puntos de vista: en primer lugar, adoptando medidas inmediatas, mediante un plan operativo nacional de corto plazo, para lograr resultados satisfactorios en los primeros cien días (de los cuales restan 50 días); en segundo lugar, paralelamente comenzar el proceso de reforma para modernizar y perfeccionar a la policía nacional en sus dos aspectos esenciales: como institución pública creada por el Estado para cumplir su finalidad fundamental, expresada en el artículo 166 de nuestra Constitución Publica; y como organización corporativa integrada por personas encargadas de cumplir las funciones, actividades y tareas propias de la finalidad fundamental asignada. 

Para concretar estos objetivos no se necesita asesores extranjeros, así sea el mejor policía del mundo, que según opinión del antropólogo y periodista Colombiano Ricardo Puentes Melo, no es tan cierto el mencionado título; tampoco se requiere declaraciones o demostraciones efectistas ante la prensa por cada delincuente capturado, ni otros artificios sacados bajo la manga. La Policía Nacional dispone, sin temor a equivocarme, de excelentes oficiales en situación de actividad con los conocimientos suficientes y la experiencia necesaria para cumplir la primera tarea en el corto plazo, pero el aspecto vulnerable para este propósito es la falta de capacitación y preparación especializada del personal de suboficiales que integran las diversas unidades operativas,particularmente las comisarias; y para la segunda tarea, se necesita una “comisión especial” a tiempo completo integrada por oficiales superiores calificados del Instituto de Altos Estudios Policiales que con el apoyo de profesionales conocedores del tema de la seguridad pública, pueden muy bien realizar el planeamiento de reforma que se pretende en el mediano plazo. 

Nadie duda de las buenas intenciones del titular del sector interior para contrarrestar la criminalidad, pero en la práctica se observa que no implementa todavía ninguno de los objetivos propuestos. Las únicas acciones ejecutadas a la fecha son: el confuso y desbaratado incidente publicitado del mal llamado “escuadrón de la muerte”, la masificación de recompensas que al parecer es un fracaso , los pases a la situación de retiro de 39 generales que ha propiciado una serie de reclamos y denuncias judiciales, y algunas otras medidas administrativas sin objetivos operativos concretos. Al parecer, lo que se muestra es una mezcla de resultados de rutina policial para salvar la coyuntura política, y anuncios apresurados de reformas a futuro; pero el tiempo apremia y la situación de inseguridad no ha mermado, la delincuencia continua imparable generando angustia en la población, especialmente en los distritos populares. 

Ahora bien, toda reforma requiere: tiempo, continuidad y voluntad política; es un proceso que implica desarrollar los pasos siguientes: definir la nueva misión, funciones, atribuciones, etc., de conformidad al mandato constitucional expresado en el artículo 166 de la CPP; determinar las especialidades y el perfil policial requerido; formular la estructura orgánica institucional y el número suficiente de efectivos de oficiales y suboficiales en los diversos grados; especificar los sistemas de admisión, formación académica, carrera del oficial, bienestar de personal, entre otros aspectos. Pero el elemento fundamental de la reforma policial son las personas que la integran. Pocas instituciones requieren con tanta exigencia de personas de alta competencia profesional y sólida consistencia ética, como la policía. El personal policial debe poseer la capacidad de discernimiento, porque frecuentemente se ve obligado a tomar decisiones en situaciones que pueden incidir en la libertad de los ciudadanos, incluso, una omisión o inconducta funcional puede afectar la correcta aplicación de la justicia, por ende, mellar su autoridad, su prestigio personal y la imagen institucional. 
 
Todo proyecto de reforma policial debe afirmar la naturaleza socio-política de la función que cumple, por ella, queda establecida que la policía nacional es una institución del Estado creada para mantener o restablecer las condiciones de seguridad pública que requiere el desarrollo sustentable del país; y a nivel social, proteger y defender a la población sin distinción de ninguna clase de la variedad de riesgos y peligros que la amenazan constantemente; ambas responsabilidades exigen un trabajo organizado y técnico. Además, para que la policía se aproxime al ciudadano, se requiere que cambie la actitud de su actuación profesional, particularmente en las comisarías; debe dejar los modelos de policía tradicional que la han mostrado reactiva, concentrada en sus locales, atendiendo las emergencias, alejada de la comunidad. La dinámica social en la actualidad, plantea situaciones en la cual la aplicación de la ley no basta para la solución de los problemas o conflictos sociales. Existen una variedad de circunstancias en los que la policía debe actuar, guiada por su capacidad discrecional, y convertirse en un conciliador, intermediario, árbitro, etc., para poder superar los problemas que enfrenta. Estos nuevos enfoques que la realidad social determina, exige que la policía nacional se encuentre adecuadamente preparada estructural y corporativamente, para que pueda ejercer con inteligencia y efectividad las funciones asignadas, y constituirse en actor social proactivo al servicio de la comunidad. 

Expresar que la Policía Nacional del Perú puede ser la mejor del mundo al 2021, es una propuesta de campaña; trabajar seriamente para que nuestra Policía Nacional logre ser la Institución que la sociedad peruana necesita, debe ser una decisión política sectorial, que hasta la fecha ningún gobierno ha podido lograr.

Cnel. PNP(r) Julio César Garazatúa Vela
 

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