Nuestros gobiernos, siempre pregonan haber
realizado esfuerzos denodados para que la educación llegue a las grandes mayorías,
a los estratos más pobres; sin embargo, estas
aseveraciones continúan siendo una promesa no cumplida, en razón que la
educación no recibe el trato prioritario que le debe dar el Estado.
La realidad y el tiempo nos muestra que la
educación ha sido y es, uno de los sectores menos atendidos por nuestros
gobiernos. El sistema educativo en el país generalmente se reduce a la
construcción de escuelas con afanes populistas, en tener maestros mal
capacitados y peor pagados, en enseñar currículos desactualizados, y en emplear
métodos desfasados. Lo cierto es, que nuestro sistema educativo, según los
especialistas, no ha resuelto aun, el problema de la cobertura y calidad
educativa, y que el Estado todavía no tiene claro que hacer para enfrentar de
manera efectiva ambos problemas.
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| Nudos de Quipu |
El problema de la cobertura en la educación
básica, aun es una deuda pendiente con los niños del Perú, a pesar que en los
últimos años se ha tratado de mejorar el sistema de cobertura educativa, pero
el freno que persiste es la falta de una política de Estado que oriente en
forma clara este problema. Asimismo, la calidad educativa se encuentra lejos de
los estándares internacionales de rendimiento escolar; según encuestas de
Instituciones especializadas la calidad educativa en el país esta relegada en
comparación con otros Estados. Todavía subsisten desigualdades en la calidad de
enseñanza entre los colegios públicos y privados, y la brecha se agrava, cuando
se refiere a zonas urbanas y rurales.
Este problema educativo dice Gómez Gallardo,
también está relacionado con la propuesta pedagógica del gobierno, es necesario
tener en cuenta que cada docente requiere mejorar su calidad profesional, pero
el mismo gobierno no coadyuva a tal fin, para posibilitar en forma más abierta
la capacitación docente, teórica y práctica. La reforma educativa debe
contemplar un currículo abierto y flexible frente a los modelos curriculares
cerrados y obligatorios. El viejo modelo de enseñanza sigue vigente en el marco
del actual funcionamiento del sistema educativo, al no haberse desarrollado
adecuadamente las libertades básicas de las instituciones educativas y de los
maestros, como: la libertad de enseñanza, la libertad de programar, la libertad
de horarios y de espacios. Continua vigente el modelo intervencionista del
Estado.
En una sociedad plural como la nuestra, la
oferta educativa debe ser plural, sin embargo no se atiende adecuadamente esta
oferta, en razón que los maestros y las instituciones no ejercitan estas
libertades en los diseños curriculares, pues están acostumbrados a modelos
verticales de currículos dictados desde afuera.
Asimismo, la educación peruana presenta otro
problema: como ligar el sistema educativo al aparato productivo. En los niveles
primarios, secundarios y superior no se imparte una adecuada preparación
orientada al trabajo y al empleo productivo, lo que hace necesario proporcionar
al alumno la formación científica y tecnológica que esté ligado a las
necesidades y requerimientos del aparato productivo. Lamentablemente se continúa
impartiendo una educación memorística, pragmática, enciclopedista e
improductiva.
Vernor Muñoz Villalobos, experto
Costarricense en temas de educación; dijo, que en la llamada década de la
“educación inclusiva” (2003-2012), nuestro sistema se caracterizaba más bien
por la exclusión, y estaba considerado como un país con bajo nivel educativo en
Latinoamérica. Sostenía, que el Perú tiene que buscar su propia respuesta; es
un país multiétnico y multicultural la inclusión pasa necesariamente por el reconocimiento
de todos los pueblos que integran nuestra nación. Consideraba, que debemos
cambiar el modelo educativo tradicional, porque se centra básicamente en el
razonamiento verbal y matemático, y se deja de lado, la música las letras, las
artes y la investigación científica tecnológica, pese a su demostrada
importancia.
Ahora bien, cada sociedad tiene su propia
actitud frente a las exigencias educativas del tercer milenio. Esta actitud es
uno de los factores menos advertidos, pero más determinantes del comportamiento
social, y se refleja en la manera en que la sociedad prepara a sus niños y
jóvenes para la vida adulta. En las sociedades estancadas, el pasado se
introduce en el presente y se repite en el futuro; se prepara al niño con los
cocimientos del pasado, pues estos serán los mismos que necesitara en el
presente y futuro: reglamentación vertical, falta de individualización, rígidos
sistemas de aulas, entre otros. El escolar no solo aprende nociones que le
servirán más adelante, sino que adopta un estilo de vida modelado por la
sociedad y sus costumbres.
Actualmente, no basta comprender el pasado,
ni siquiera el presente, se debe aprender a prever el futuro; en tal sentido,
la educación debe generar presunciones sobre la clase de trabajo, profesiones y
conocimientos que necesitaremos en el “mañana”; sobre los nuevos modelos
familiares; la clase de problemas éticos y morales que se plantearan; el avance
de la ciencia y la tecnología; y el tipo de organización social en que nos
tocara vivir. Considerando la velocidad del nuevo milenio, los conocimientos
serán perecederos, lo que hoy es un hecho, mañana no tendrá vigencia. Esto no
quiere decir que no se deba aprender hechos y datos actuales, pero lo
importante es aprender a manejarlos, aprender a sustituir las viejas ideas,
pero conociendo el tiempo y el modo de hacerlo. El analfabeto del “mañana”, no
será el que no sabe leer ni escribir, sino el que no sabe “aprender” el futuro.
El sociólogo Benjamín Singer afirma, que cada
niño debe llevar en su mente no solamente un autorretrato actual, también
imágenes de cómo quiere ser en el futuro. Esa visión de futuro, es el camino
que debe seguir para alcanzar sus metas en el tiempo. Sin embargo, las escuelas
tratan el espacio y el tiempo de manera contradictoria; por ejemplo, en casi
todas las escuelas los alumnos son cuidadosamente situados en el espacio.
Estudian geografía, emplean mapas, planos, y globos terráqueos, para situarse
no solamente con referencia a su ciudad, región y país; sino, incluso se les
explica las relaciones espaciales de la tierra con el resto del sistema solar y
con el universo. En cambio, cuando tratamos de situarlos en el tiempo, los
cargamos de nociones del pasado sobre el país y del mundo; no existen eslabones
que nos relacionen con el “mañana”. Si los niños y los jóvenes tienen que
adaptarse rápidamente a los cambios que exige el nuevo milenio, debemos
enmendar esta distorsión, para reorientar sus mentes a explorar los problemas políticos,
sociales, psicológicos y éticos, con los que deberán enfrentarse en la edad
adulta.
El nuevo gobierno del Perú, debe proyectar la
visión de un sistema educativo que corrija estos problemas estructurales que
todavía subsisten en la educación del país, para posibilitar una reforma
educativa realista, inclusiva, viable, con instituciones creíbles, que permita
enfrentar el futuro en mejores condiciones de éxito.
Cnel.
PNP (r) Julio Cesar Garazatua Vela


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